miércoles, 19 de diciembre de 2012

El don de la palabra

        A comienzo de año los docentes solemos evaluar el grupo de alumnos con un diagnóstico en el que incluimos temas relacionados con nuestras materias. En el caso de Lengua y Literatura, las evaluaciones incluyen tanto temas de gramática que se consideran básicos en cada etapa, como la calidad de la comprensión lectora de los alumnos, que tiene que ver con el vocabulario que manejan
y la cantidad de lectura que llevan realizadas.
       En una evaluación de este tipo tomada en un 3er año de  enseñanza media, les presenté a los alumnos el  texto  El nacimiento , de Vicente Battista.
       Una de las preguntas de comprensión fue: ¿Cuál sería el don de la palabra?    La respuesta de una alumna : El don de la palabra sería algo así como el jefe de la tribu que decide quien puede hablar..."
        En fin, la alumna confundió "don" (habilidad natural que tenemos para realizar algo) con "don" (tratamiento de respeto que suele darse a las personas mayores). Ignoro si buscó en el diccionario la definición, pero infiero su carencia de lecturas de cuentos infantiles, donde este término aparece con cierta frecuencia.                       






martes, 23 de octubre de 2012

Educar sin esperanza

Nada más triste que un maestro que trabaja sin esperanza, sin creer que sus alumnos puedan llegar a aprender lo que se les enseña. Cierto que nadie puede enseñar a quien no quiere aprender, pero aún así el maestro debe apostar a que el aprendizaje sea posible. Deberá cambiar explicaciones, procedimientos, actividades, deberá ingeniárselas para atraerlo a lo que le presenta. Deberá también exigir, insistir, repetir.
Deberá superar las barreras del desaliento, deberá luchar a veces con el propio alumno, que tal vez provenga de una historia en la que otros maestros lo han ignorado, o han renunciado a enseñarle.
Creo que todos los alumnos son capaces de aprender cualquier cosa, siempre que ellos mismos asuman el compromiso de hacerlo. Algunos tardarán más tiempo que otros, pero todos pueden lograr incorporar conocimientos.
Si el alumno y el maestro establecen ese compromiso, la tarea de ambos se enriquece, y el resultado para ambos será la satisfacción y la alegría.